Lo esencial
- El menú es la última decisión del catering, no la primera.
- El catering de eventos se dimensiona por ventanas de tiempo, no por número de invitados.
- Montaje, servicio y desmontaje cada uno necesita un responsable nombrado antes de que arranque el evento.
Los eventos corporativos no son charolas de comida. Son un flujo de servicio con tiempos —llegadas, breaks, recargas, desmontaje— que decide en silencio si el evento se siente fluido o apurado.
Un buen catering empieza por el brief del evento, no por el menú. ¿A qué hora arranca? ¿Cuándo es el break? ¿Quién resetea entre sesiones? El plan de comida sale de ahí.
Las ventanas de tiempo como insumo de dimensionamiento
El número de invitados es la variable obvia, pero rara vez es la que limita. La que limita suele ser la ventana de servicio: cuánto dura el break, si se traslapa con otra sesión y cuánto tiempo de montaje es realista.
Diseña el flujo de servicio contra la ventana y la cantidad cae sola.
Responsables nombrados para cada transición
Montaje, servicio, recarga y desmontaje son cuatro transiciones distintas. Cada una tiene un responsable nombrado del lado de Zitrone, con un tiempo definido y una señal definida para el siguiente paso.
Las transiciones son donde se caen los eventos. Nombrar responsables con anticipación es la solución más barata disponible.
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