Lo esencial
- La tasa de participación es la medida más útil de la salud de un menú.
- El ajuste cultural pesa más que la teoría nutricional para la comida diaria.
- Un ciclo de 8 a 10 semanas sin repetir mantiene el menú fresco sin perder los favoritos.
Un menú saludable que nadie come es un menú fallido. La alimentación corporativa tiene que encontrar a la gente donde está: en su cultura, en su apetito y en los quince minutos que realmente tienen para comer.
Los mejores menús no son los más impresionantes en papel. Son los que se adaptan a la oficina y cambian antes de que la gente se aburra.
Ajuste cultural sobre teoría nutricional
Un menú diseñado para una oficina específica se forma a partir de lo que ese equipo ya come, celebra y evita. Los platillos nacionales y regionales anclan el ciclo; las variantes más saludables y los platillos nuevos lo extienden.
El nutriólogo es parte del diseño, no su totalidad.
El ciclo sin repetir
Un ciclo de 8 a 10 semanas sin repetir mantiene el menú fresco sin abandonar los favoritos. La retroalimentación del equipo y los datos de velocidad de la línea ajustan el siguiente ciclo antes de que aparezca la fatiga.
El ciclo es un plan vivo, no un calendario fijo.
#zitroneoperations



